Editorial Independiente . Próximas obras: "Cuaderno de Italia", "Cuaderno de Ciencia". Obra publicada: "Poetízate". Autor: David EPC

Bien, este tipo de titulares son sumamente atractivos para el lector. Voy a intentar hacer un recorrido cronológico por este famoso punto que desde los años 50 se hizo famoso.

Según acabo de leer en la revista Journal of Sexual Medicine: “Sin duda alguna, esta pequeña parte de la anatomía femenina llamada punto G, no existe”. Esto afirma “Amichai Kilchevsky” urólogo del Hospital Yale-New Haven, en Connecticut. Que buscaba dar una respuesta a sus pacientes, ya que muchas de ellas sentían la presión de no encontrar ese clímax de placer tan afamado.

Imagen

EL ESTUDIO:

Para dar una solución a esta cuestión Kilchevsky, hizo lo siguiente: revisar 100 estudios que hay publicados en los últimos 60 años sobre “el centro del placer sexual femenino”.

También revisó cientos de estadísticas de los últimos 50 años y la respuesta más frecuente de las mujeres fue: “que sabían que existía este punto, pero nunca lo habían encontrado”.

Y finalmente completó el estudio, hicieron varias pruebas mediante “resonancia magnética”. En ella estimuló el del clítoris, la vagina, y el cérvix y comprobó que cada una de estas regiones genera una reacción en el organismo, pero diferente.

Por ello, y por nuestra experiencia científica podemos concluir con estas pruebas que: “el punto G”, más que punto es toda una región de la pared vaginal.

Y esto la afirmo, porque el estudio más relevante es del año 2008, donde se citó por primera vez el concepto que creo más acertado, que es “complejo clitoral”, que estaría compuesto por todo el conjunto de la pared vaginal, clítoris y uretra forman un equipo que podría denominarse como “complejo clitoral”, donde estimular cualquier parte de este complejo proporcionará placer femenino.

CRONOLOGÍA DEL “PUNTO G”.

Las primeras apariciones sobre su existencia las podemos encontrar en los escritos indios “Kamasastra” que data del siglo III(no siglo XI, como he podido leer en los “textos de divulgación científica”, curiosamente en todos ) que en su versión más antigua se le atribuye a “Vātsyāyana”, un filósofo hindú ; y “Jayamangala”, escrito posterior de Yashodhara (que por cierto era mujer, no hombre) en este escrito se describe como hay una zona especialmente erógena en las paredes vaginales.

Transcurrió el tiempo, y esto quedó en el olvido hasta los años 50, donde el ginecólogo alemán “Ernst Gräfenberg” dio nombre a este punto y le describió como una zona vaginal de aproximadamente 2 cm de anchura, especialmente sensible. Tras esta definición la comunidad occidental empezó la búsqueda del mismo, y esto debería ser la “revolución sexual de las mujeres”, todo un falso mito en mi opinión (ya que lo que crea la revolución debe ser la libertad; en este caso la sexual de las mujeres, que muy a mi pesar en el 2014 toda ella está repleta de tabúes sociales obsoletos).

Bien, y desde esa definición de “Gräfenberg” comenzaron los mitos, la búsqueda, y la “pseudociencia”.

Y llegamos al año 2008, y este estudio es el más concluyente de todos. Mediante ultrasonidos a mujeres que habían tenido orgasmos vaginales, encontraron en las mismas una zona donde el tejido era más grueso. Repitieron las pruebas con ultrasonidos con otro grupo de mujeres, pero estas sin que hubieran tenido orgasmos vaginales y comprobaron que en esa misma zona el tejido era más delgado. El problema es que estos resultados variaban de unas mujeres a otras, con lo cual esto no lo podemos considerar científicamente concluyente.

En el año 2009, se realizaron biopsias de tejido vaginal. Los resultados mostraron que existe un mayor número de terminaciones nerviosas en algunos puntos de la pared vaginal.

Posteriormente en el año 2010, un estudio del “King College” de Londres donde encuestaron a 1800 mujeres, e hicieron el estudio más extenso y minucioso que tenemos hasta la fecha concluyeron que: “no había pruebas de la existencia del punto G”.

Ergo, en el 2010 los mismos concluyeron que la idea había salido de los hombres, y que esto podía hace sentir a las mujeres con problemas añadidos que no tenían a su vida sexual.

CONCLUSIÓN:

Científicamente podemos concluir que: por cada estudio que lo demuestra, tenemos otro que no ha podido demostrarlo”. Con lo cual por metodología todavía no podemos confirmar su existencia.

MISCELÁNEA:

Lo que si debemos tenemos en cuenta que todo este “tema” del punto G, es todo un sistema de marketing donde ha sido explotado desde los años 50 por la pornografía y los terapeutas sexuales.
Con lo cual, concluyo que no hay nada más saludable que una vida sexual plena, con lo cual dejen los complejos, mitos, tabúes, leyendas urbanas; y opten por disfrutar abiertamente de ella.

Este contenido es un sumario del artículo que aparecerá en el libro “Cuaderno de Ciencia”, de “David EPC” que publicará próximamente la editorial “Mr. D BOOKS”.

Imagen

David EPC ©
Todos los derechos reservados y copyright a nombre de David EPC.
Mr. D BOOKS.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: