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Si tomamos la filosofía como fuente de referencia, existen varias definiciones en torno a lo que es la “felicidad”, y como este concepto ha ido evolucionando temporalmente.

Para ello, voy a realizar un viaje cronológico a través de las historia por las diversas corrientes que han ido influyendo en nuestro pensamiento actual.

Comenzaré en la antigua Grecia, allí nos encontramos con el eudemonismo: que definía la felicidad, como la autorrealización. También nos topamos con el cinismo y estoicismo, para quienes la felicidad era cuestión de autosuficiencia. Y, finalmente nos encontramos con los hedonistas, para los que la felicidad consistía en experimentar placeres tanto intelectual como físico, eso sí evitando los dolores tanto el físico , como el mental.

Si proseguimos nuestro viaje en el tiempo, nos vamos topando con nuevas definiciones de la felicidad.

Los racionalistas definían la felicidad como una adecuaciónde la voluntad humana a la realidad.

Por otro lado, para los utilitaristas, la felicidad era la satisfacción de los placeres superiores;

Llegando a los pensadores de la “New Thought”, para los que la felicidad es una decisión, lo que viene a ser una actitud mental que se puede asumir conscientemente.

Y, terminaré mi viaje con Nietzsche, para el que la felicidad: es una utopía; ya que según su teoría no estamos concebidos para la felicidad, tan sólo lo estamos para el sufrimiento.

Todas las corrientes anteriores, desde la que he expuesto varias definiciones sobre la felicidad, son corrientes de occidente. No obstante, si nos desplazamos en nuestro viaje al oriente, allí la definición de felicidad es otra diferente.

En las corrientes orientales, la felicidad se define como un estado de armonía interior que desencadenará en un estado de bienestar perdurable, no como algo que se desvanece con celeridad en el tiempo, como hemos visto en nuestro viaje a lo largo de las corrientes occidentales.

 

LA LOCALIZACIÓN DE LA FELICIDAD

Tras nuestro anterior viaje en el tiempo a través de la filosofía, desembarquemos en el año 2015. Y, hablemos de ciencia.

Si hablamos desde el punto de vista científico: podemos afirmar que la felicidad, se trata de una respuesta neurológica.

Desde Noviembre del 2015, y gracias al científico japonés Wataro Sato junto a su equipo de la Universidad de Kioto, utilizando para ello unas imágenes de resonancia magnética, han localizado exactamente a la “felicidad” en el cerebro, y se halla exactamente en el precuneus.

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¿Cómo han llegado a localizar exactamente a la “felicidad”?

Para ello, antes de realizar el experimento en cuestión: realizaron unos test a los sujetos, para ver “cuán felices eran en su día a día“.

Estos test, se basaban principalmente en dos aspectos: uno era la intensidad con la que sentían las emociones, y el otro era como estaban de satisfechos con su vida.

Técnicamente esta es una fórmula que utilizamos, y la podemos denominar “experiencia subjetiva de la felicidad”.

Experiencia subjetiva de la felicidad = Factores emocionales + satisfacción vital general.

Consideramos fundamental como factores emocionales al sexo, y a los piropos. Ya que, son los que producen generalmente una sensación de felicidad más intensa.

Bien, lo que han concluido tras realizar los test, y con las imágenes de resonancia magnética localizando el objeto de estudio en el precuneus; es que las personas con resultados más altos en los test, tienen más masa de materia gris en dicho región del cerebro.

Dicho en otras palabras: las personas con mayor tamaño de precuneus son más felices.

 

¿QUÉ ES EL PRECUNEUS?

El precuneus, también denominado precúneo, o precuña.

Es una de las regiones cerebrales con mayor número de conexiones, y está situado entre los hemisferios cerebrales, en el lóbulo parental medial. En términos anatómicos estaría situado exactamente bajo la coronilla.

Esta zona se activa, cuando experimentamos algo que nos ocurre desde la consciencia. Además está involucrado en los siguientes aspectos: memoria episodica, procesamiento visuoespacial, y aspectos relacionados con la conciencia, como pueden ser la reflexiones sobre uno mismo.

La memoria episodica.

La memoria episódica se trata de un tipo de memoria declarativa que contiene información sobre nuestras experiencias personales que han ocurrido en un lugar determinado y momento temporal concreto.

Haré un pequeño guiño al psicólogo cognitivo canadiense más influyente de la actualidad, y flamante premio internacional Pasteur-Weizmann/Servier: Endel Tulving, que distinguió este tipo de memoria. Concretamente lo realizó en el año 1995, postuló el modelo de organización de la memoria, que actualmente utilizamos. Distinguiendo los cinco tipos: la memoria episodica, la memoria del trabajo, la memoria procesal, y la memoria perceptiva.

Procesamiento visuoespacial.

Es la capacidad para procesar la información visual que implique relaciones espaciales. En contraposición al procesamiento verbal, que es la capacidad para procesar la información siempre y cuando está información, contenga palabras y sonidos hablados.

Es curioso, que todos los primates tienen menos desarrollado el precuneus que los humanos, lo que viene a ser que a nuestra especie es la que más le tarda en madurar, tarda más en (mielinizarse).

La mielinización, no es otra cosa que la formación de capas de mielina en las células nerviosas. La mielina, es la sustancia blanquecina lipídica, que facilita la transmisión de impulsos nerviosos entre neuronas, lo que es de vital importancia para el juego “envío – recepción” de los estímulos que se haga correctamente.

 

EFECTOS SECUNDARIOS DE LA FELICIDAD

Hasta la fecha de hoy, lo que sabemos con certeza de la felicidad, son lo que voy a denominar “efectos secundarios de la felicidad”, véase lo que aporta la felicidad a nuestra vida. Estos, son:

Aumentar la creatividad.
Mejorar la flexibilidad mental.
Favorecer la empatía.
Incrementar la curiosidad.
Mejorar la resolución de problemas.
Facilitar el rendimiento cognitivo.

Todo esto es lo que sabemos de la felicidad en conjunto, pero lo que desconocemos es el mecanismo neural que nos permitirá ver sus fases, incluso como incrementar o acelerar la misma.

Obviamente, con los datos de los que disponemos podemos afirmar que la felicidad ya no es un bien individual, sino que es un bien colectivo.

De un tiempo a esta parte, muchos de los equipos de trabajo con los que trabajamos, intentamos incrementar diariamente su “dosis diaria de felicidad”, ya que no sólo se mejora el rendimiento en el trabajo, el rendimiento de los alumnos, sino que es un acto recíproco.

Ergo, propongo a todos aquellos que tengan personas bajo su equipo, empleados, alumnos, etc. que intenten aplicar “dosis diarias de felicidad”. Comprobarán que los resultados son casi inmediatos.

No obstante, muchos de mis lectores no podrán ser partícipes de estas dosis, por unas circunstancias u otras. Bien, a ellos les insto a leer el siguiente punto.

 

LA MEDITACIÓN AUMENTA LA FELICIDAD

En los últimos años se han realizado numerosos estudios científicos, indicando los beneficios en virtud de la felicidad por parte de la tradición milenaria de la meditación.

A continuación, les enumeraré algunos de los resultados obtenidos con los mismos.

La meditación, y el campo físico.

La meditación llega a reducir un 47% la probabilidad de sufrir un ataque cardíaco.

Supongamos que tenemos un dolor físico agudo, es lo que denominamos un “dolor nervioso”. Este ciclo, se suele terminar tomando algún medicamento indicado para el dolor. Bien, se ha demostrado también que unas sesiones de meditación de unos veinte minutos aproximadamente, y sin la ingesta de ningún tipo de fármaco; esa sensación de dolor se reduce del 40% al 60%.

Tiene una influencia directa en la denominada “enzima de la eterna juventud”, ya que incrementa la producción de la misma: la telomerasa, pudiendo detener así el proceso del envejecimiento.

Y, en este terreno, se ha demostrado su relación directa con el máximo poder físico que podemos experimentar: el orgasmo.

Existe una relación directa entre ambos, mediante las frecuencias que provocan.

Ya que, por una parte debilitan la conciencia del “yo”, que se manifiesta en forma de “ego”. Y, por otra debilitan lo que denominamos percepción espaciotemporal: véase un plano, más allá de nuestras vivencias racionales.

En ambos casos, se obtiene una abstracción que da lugar a: una paz interior, y una sensación de tranquilidad.

La meditación, y el campo mental.

Se ha demostrado a su vez, que al realizar el acto de la mediación, existen conexiones neuronales que se refuerzan.

Estas conexiones neuronales reforzadas, están vinculadas con el: compartimiento, la toma de decisiones, y la regulación del estado de ánimo.

Con lo que esto, debilitaría una potencial presencia de: desórdenes de atención, demencias, e incluso depresiones.

 

MISCELÁNEA

La esencia de nuestra naturaleza, nos predispone a la búsqueda incesante de la felicidad. Hasta ahora científicamente, sólo sabemos su localización exacta. Y, que se trata de una respuesta neuronal, de la que no conocemos sus mecanismos.

No obstante, insto a todos mis lectores en virtud de los estudios de que disponemos, a practicar unas “dosis” diarias de meditación.

El tiempo de las mismas, no tiene porque se superior a media hora. Duración, que en las nuevas formas de comunicación de esta nueva era que nos ocupa, sería echar una nimia ojeada a alguna red social.

Y, recuerden que la felicidad, no es más que un respuesta neuronal. E, intenten conseguirla a diario.

 

Este contenido es un sumario del artículo que aparecerá en el libro “Cuaderno de Ciencia”, de “David EPC” que publicará próximamente la editorial “Mr. D BOOKS”.

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